La noche era oscura y húmeda, el aire pesado con el olor a tierra mojada y gasolina. La carretera se desplegaba como una serpiente negra, apenas visible bajo la tenue luz de los faros del coche que se acercaba a velocidad suicida. Suzuka Nakamoto, su destino aparentemente sellado, se aferraba al asiento con una mezcla de miedo y resignación. Pe...Read more